
Cómo llegar a tu proteína diaria
Sin obsesionarte ni contar calorías
Idea principal
Llegar a tu proteína no va de llevar una calculadora encima. Va de que en la mayoría de tus comidas haya algo que la aporte: huevos, yogur o queso fresco, pollo o pavo, pescado y conservas como el atún, legumbres o tofu. Si repartes esas opciones a lo largo del día, sueles llegar sin pensarlo demasiado.
Empieza por el desayuno
El desayuno suele ser el punto flojo. Un yogur griego, un par de huevos o una tostada con requesón cambian bastante el resto del día. En comida y cena, deja que la proteína ocupe alrededor de un tercio del plato y completa con verdura y un hidrato.
Ten opciones fáciles a mano
Lo que no está preparado no se come. Ten en la nevera dos o tres cosas listas: huevos cocidos, yogur, hummus, atún, pavo. Así el hueco entre comidas se cubre sin recurrir a lo primero que pillas. Cuando quieras cuidar más este punto, en Ritva puedes elegir recetas con más proteína para esos días.
Quédate con esto
- ✓No hace falta contar todo al gramo.
- ✓Reparte la proteína entre desayuno, comida y cena.
- ✓Ten dos o tres opciones fáciles siempre preparadas.
Pruébalo esta semana
Esta semana elige dos desayunos con proteína y repítelos sin darle más vueltas.